dijous, 23 de febrer de 2012

100 palabras de puzzle

Habían puesto a Rembrandt en una silla en medio de un bosque muy bonito para que se hiciera un autorretrato más bien grasoso. Él quería ser un gran pintor y quería saber mezclas para hacer  el muro de los colores. Lo mostraba con unas pinturas muy estravagantes, en una salía un pulgar sucio, y con una campanilla, en un cuadro no salia nada y en otro tampoco. La otra mano tenía un anillo de diamantes y un libro como si estuviera pensando en crear un libro para robar.
Las pinturas las pagaba por adelantado. El rostro de su cara de disgusto por la vida y de los problemas que tenía. Pero tenía una dura alegría que nadie sabía ver en su rostro.

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